domingo, 12 de abril de 2015

LA GUERRA DE LOS REINOS


         
              b.- Los reinos de este mundo.

              La tierra es buena sin embargo el mundo es un sistema de vida dirigido por el príncipe de este mundo,  confeccionado para sus propósitos y para gobernar a los hombres.  Los reinos de este mundo le pertenecen por derecho,  al parecer,  como dijimos anteriormente,  Dios los dejó a su cuidado y ahora tendrán que recuperarse por la fuerza.  Estando en el desierto en el momento en que satanás quiso tentar a Jesús le declaró que todos los reinos de este mundo y su gloria le daría,  pues a él le habían sido dados y a quien él quisiera se lo puede dar,  y si postrado Jesús le adoraba, él se los daría.

¿Cuáles son esos reinos de este mundo?
              Si analizamos la palabra reino como tal entendemos que es un territorio regido y gobernado por un rey y si miramos el mundo como la tierra en general nos daremos cuenta que el único rey es Jesucristo,  pero si miramos el mundo como sistema de vida encontraremos los reinos que allí existen.
          El reino de las riquezas,  el reino de las telecomunicaciones,  el reino de la comida,  el reino de las enfermedades,  el reino de la inmoralidad,  el reino de la fama,  el reino de las guerras,  el reino de la ciencia,  el reino de los hombres,  el reino de la música.  Todos ellos comandados y gobernados por el reino de las tinieblas con principados,  potestades, gobernadores y huestes espirituales de maldad que gobiernan desde las regiones celestiales.

               Cuando nosotros fuimos hechos ministros del espíritu,  sacerdocio espiritual,  inmediatamente desestabilizamos el imperio que las tinieblas tenían en las regiones celestiales.  Nuestra adoración ya nos es en medio de los reinos de este mundo como era antes con el sacerdocio levítico,  nuestra adoración se remonta a  lo alto,  ahora es por sobre los reino de este mundo y por sobre el mismo reino de las tinieblas,  pues las cosas terrenales no pueden afectar las espirituales,   por tanto en  nuestra adoración está el medio para hacer descender las cosas que pertenecen al Reino de los Cielos,  echar fuera demonios,  sanar enfermedades, restaurar vidas,  y hacer que el Poder del Reino de Dios deshaga toda obra del maligno.
            Por tal motivo nuestra ministración sacerdotal debe ser siempre en la dimensión del Reino,  cuando no estamos en esta dimensión estamos por debajo de los reinos de este mundo y por ende somos golpeados por el reino de las tinieblas.   Hoy en día se ve continuamente que los ministerios dedicados a la adoración (ministerios de alabanza) son los más afectados por las tinieblas,  siempre que se levanta un ministerio así,  decimos,  son los primeros en ser golpeados.
              También se cree que satanás quería la adoración para él,  por eso ataca violentamente a los ministros que adoran a Dios,  pero esta afirmación se queda sin respaldo porque la Escritura nunca ha dicho que así sea,  lo que hemos podido descubrir es que la música en la tierra quedó en sus manos por muchos años ya que los descendientes de Caín ejercieron el ministerio de la música.  Sin embargo,  Dios no se hizo esperar y con David comenzó a recuperar la música que había sido arrebatada por las tinieblas.

Estracto del Libro  "Ahora es...    Tiempo de Adoración"
Apóstol Mauricio Iván.

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